Lectura

Booktubers: libros sin solemnidad

por carlos lópez-aguirre

Los libros tienen un problema, y es bastante grave: que son libros.

¿Y por qué es un problema?

Porque durante años han padecido el desprecio de aquellos que aprendieron a odiarlos en las escuelas, donde el castigo era ir a la biblioteca y donde les enseñaron que eran aburridos, pues dentro de ellos tan solo se guardan lecciones que se deben aprender, versos que se deben memorizar u obligadas historias que se deben leer. Es decir, los libros convertidos en herramientas para atornillar cerebros.

Sin embargo, hay personas que sortearon casi de milagro estos obstáculos y tuvieron la oportunidad de acercarse a los libros con una mayor libertad. Un gusto que decidieron compartir aprovechando las ventajas que ofrecen plataformas como YouTube.

Es así como nacieron los Booktubers.

Y aunque han aparecido en varios países, ha sido en México donde se han convertido en un fenómeno que ha llamado la atención tanto de medios de comunicación como de editoriales y festivales literarios.

Una de las pioneras en el mundo Booktuber es Abril G. Karera, egresada de letras clásicas de la UNAM. Comenzó su blog Ensayos de Abril en el año 2009, pero no fue hasta cuatro años después cuando decidió abrir su canal en YouTube. «Planeaba llevar a otro nivel mi blog hablando de literatura, redacción y notas culturales», afirma. Pero en muy poco tiempo comprendió que lo que más le gustaba era compartir sus lecturas, además de dar consejos de escritura y ortografía.

De una manera menos casual Antonio Miranda comenzó su canal Tonnybeth. Había estudiado Filosofía, pero siempre había tenido curiosidad por la literatura juvenil y descubrió en YouTube un medio para acercarse a ella, y al final ha acabado convertido en un booktuber de gustos diversos, que tanto reseña novedades juveniles como lo último en literatura israelí, novelas negras o filosóficas.

Por su parte, Alberto Villarreal creó el canal Abriendo libros con toda la intención de compartir sus lecturas, dar su opinión de las mismas, recibir recomendaciones y conocer la opinión de sus viewers. Actualmente cuenta con cerca de 50 mil suscriptores, y es uno de los booktubers más populares de la red.

Si por algo se distinguen los booktubers, además de su juventud, es haber logrado su popularidad de una forma vertiginosa como acostumbramos a ver con la red. Pero dar el mérito solo a la tecnología sería demeritar una de las grandes virtudes del booktuber: la naturalidad y la espontaneidad con la que presentan las reseñas de sus libros, alejados completamente de lo académico o de lo solemne. Algo que sus seguidores agradecen y una de las principales razones que han encontrado para darle play a cada vídeo.

Otra característica muy booktuber son sus gustos variados. No le hacen el feo a nada: leen todo lo que se les ponga en frente, desde los grandes clásicos hasta lo publicado en los últimos meses.

Esta variedad les ha permitido convertirse en lectores con gustos heterogéneos: Abril lee desde textos de divulgación hasta recetarios de cocina, pero entre los títulos que más le han impactado son Génesis de Bernard Beckett, la saga Fundación de Isaac Asimov o Frankenstein de Mary Shelley. A Antonio le encanta la ciencia ficción como Ciudad Permutación de Greg Egan o El estigma del alacrán de Nancy Farmer, y de novela policiaca le gusta la trilogía Millenium de Stieg Larsson o Venganza de Benjamin Black. También lee novelas que tratan temas filosóficos de autores como Albert Camus o Milan Kundera. Alberto, por su parte, tira más hacia lo nacional y entre sus libros favoritos se encuentran Persona normal de Benito Taibo o Cartas a Chepita de Jaime Sabines.

Pero ser un booktuber implica no solo ser un buen lector, sino también tener carisma frente a la cámara, por supuesto, y ciertos conocimientos de edición de vídeo. Cada uno de sus post les lleva un tiempo considerable. Por otra parte, la forma de grabarlos varía. Abril realiza una sola toma al igual que Alberto, quien afirma que el proceso total hasta la edición le lleva alrededor de cinco horas. Por su parte, Antonio tan solo dedica dos, aunque él va realizando varias tomas para un solo post.

En lo que coinciden es que su actividad es una forma de fomentar lectura y se sienten orgullosos de ello. Aunque ninguno se hizo booktuber con esta intención. Ahora que el mundo editorial y, sobre todo, sus seguidores, los observan, llevan esta misión con tanto gusto y responsabilidad que están dispuestos a seguir haciéndolo, además de que parece que encontraron su verdadera vocación. Y YouTube tiene mucha culpa de ello, pues difícilmente se hubieran dedicado a ello sin la herramienta y toda su actividad de promoción de la lectura se limitaría a comentar libros con sus amigos.

Ahora han conseguido que muchas personas se acerquen a los libros con mayor naturalidad, sin la terrible obligación académica, o que muchos que habían abandonado la lectura, vuelvan a encontrar gusto en ella.

Más allá de los que dicen que los booktubers son una moda o que acabarán realizando reseñas pagadas por las editoriales, dándole la espalda a sus orígenes, y que con el tiempo se perderán en el abismo de la red. En estos momentos han conseguido lo que no han logrado horas de escuela o los programas oficiales de fomento de la lectura: que miles de jóvenes se acerquen con libertad y gusto a los libros y los lean.

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Artículo publicado en la revista española Yorokobu en octubre de 2014.

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