Reto y creatividad en 140 caracteres

relato_colectivo

Después del ejercicio realizado con Facebook. Se pidió a los alumnos que de su relato crearan un tuit como un reto sintetización, al mismo tiempo observar la plasticidad del lenguaje y las posibilidades que ofrece en un espacio limitado. Y, por supuesto, darle una nueva utilidad a las redes sociales, en esta caso Twitter, como fuente creativa.

Los tuits creados fueron:

En frío de invierno, unas palabras resonando: la congruencia para la felicidad y hacer un lugar hermoso para habitar. #TLECCD2014

Dejo de ver el cielo a través de la pantalla y recordando la última frase subrayada por ella para él y regreso al telescopio #TLECCD2014

Una vida con complicaciones promedio, constantemente inconforme, llena de mùsica, libros, baile, azar y viajes #TLEECCD2014

Llévele, llévele, ¿Qué necesita? ¿Qué le doy? Indicaciones, ¿Qué más información? Todo para saturar su dropbox. #TLECCD2014

María corrige errores gramaticales obsesivamente. Busca novio: ¡un dibujante! Pasan días sin escribir una oración. #TLECCD2014

#TLECCD2014 La vida como un escaparate de la felicidad. Regresas de tus vacaciones idílicas. ¿Segura que retornas a la paz?

Un libro, un código. La historia de un libro, la historia de un código. Marco Aurelio y la vida. La felicidad… #TLECCD2014

Ella es una bibliotecaria feminazi queer, que cambia mil veces de foto de perfil #TLECCD2014

Una vez realizados los tuits, entre todos los participantes crearon un relato colectivo: la historia de todas las historias. La redacción del relato se realizó en clase, cada uno de los participantes pasaron al frente a escribir un párrafo basándose en los tuits. Al mismo tiempo, todos los alumnos tenían la oportunidad de opinar o corregir al mismo tiempo que escribía su compañero.

El resultado fue el siguiente relato:

Soy sólo un montón de sensaciones. En ocasiones me siento en un escaparate tan grande como un universo o pequeño como unas vacaciones para buscar novio. En eso llegó María, esa perra nazi que nos atormentaba a diario…

La perra bibliotecaria era una obsesiva: hacía que Marco Aurelio pasara al frente dizque a corregir el ejercicio. Yo sabía su secreto: le miraba el trasero.¡El libro! ¿Dónde está el rechiflado libro de aquel código indispuesto? Estaba enojada, pero se reconfortaba al ver el trasero de Marco Aurelio. Seguramente en sus sueños más profundos había imaginado pasar unas vacaciones a su lado, aunque por su mente pasaba también aquel viejo amor, él, ese que amaba los telescopios…

¿Y Marco Aurelio? ¿Qué pensará Marco Aurelio? Seguramente tiene una vida sin complicaciones. Me lo imagino perdido en su pantalla, buscando imágenes que llenen lo que él piensa que es la felicidad: gatitos en Instagram. Gatitos que bailan, que escuchan música, que leen libros o revistas o blogs, gatitos viajeros, gatitos con telescopios, gatitos en lugares extraños entre paisajes fríos. Imágenes que llenan su Dropbox. Sin embargo, hace frío: es invierno. Marco Aurelio necesitará más que gatitos en Instagram para ser feliz. Busca y busca, pero no encuentra a esa persona que sea capaz de llenarlo más que los gatitos.

¿Pero qué carajos? ¿Qué hago pensando en gatitos de Instagram? La perra nazi sigue parloteando y yo con unas ganas de irme de vacaciones. Además ni está tan fea, sólo que cuando grita al entregarte los libros tuerce la cara de manera extraña. Y el timbre que no llega y en serio está nalgón el Marco, lástima que sea gay.

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