Un Día en la Vida vs. un Díx en lx Vidx

En 1969 se publicó La disparition (El secuestro), una novela que Georges Perec escribió siguiendo estrictamente una única regla: la de evitar usar palabras que contuvieran la letra “e”, la más frecuente en el idioma francés. Dicha regla se apegaba al espíritu del movimiento OULIPO (Ouvroir de Littérature Potentielle, o Taller de Literatura Potencial), del que Perec fue miembro fundador. Los oulipianos se describían a sí mismos como “ratas que creaban sus propios laberintos para después salir de ellos”, y se daban a la tarea de crear reglas de escritura para después utilizarlas.

El ejercicio que realizamos en el taller pretende retomar la búsqueda iniciada por los oulipianos: más que hacer malabarismos con el lenguaje, utilizarlo como material plástico, dejando de lado su carga semántica, para así aprender a obedecer su materialidad. Creemos que un ejercicio como éste puede ser de gran ayuda para propiciar un acercamiento mucho más íntimo con el lenguaje y sus formas.

En el taller, el reto consistía en escribir un texto sin la letra “A”. En la mayoría de los casos, los textos sin “A” se redujeron considerablemente, convirtiéndose en textos más directos y concisos. Además de que el esfuerzo los llevó a modificar de algún modo la historia.

Fragmentos de algunos textos de los participantes.

Betsaid Moreno Corona

Vida de prisa

Eran las cinco de la mañana y desperté sobresaltada por la alarma del celular. Me pregunté, cómo demonios se me había ocurrido programarla tan temprano en época de vacaciones. Estiré mi brazo para apagarla, y cuando tomé el celular noté que no era mi alarma la que sonaba, sino la de mi hermano. Me dio coraje ver que él seguía plácidamente dormido, y yo, a esas horas de la madrugada, ya estaba despierta, cansada y fastidiada. Más coraje me dio cuando intenté despertar a mi hermano, y medio adormilado me dijo que hoy era su día de descanso y que se había olvidado de apagar la alarma…

Viviendo Velozmente

Desperté muy pronto, justo en ese momento en el que el sol no emerge. Me enojé porque escuché el reloj del teléfono de uno de mis deudos. No pude dormir de nuevo, por eso tomé mi cerebro electrónico y terminé unos reportes pendientes de mi servicio. Me molesté y después de un tiempo vi unos videos en internet…

Diana Lorena Zarco Ramírez

Lo que nunca sucede, que siempre pasa

Un día más para sumar al calendario un día menos dirían los pesimistas,  los ojos no logran abrirse de una sola vez, entre-nublados, color marrón, se llenan de felicidad por que  están seguros de que hay mucho por descubrir, la rutina se sigue de esta vida confundida y etérea, un paso hacia la izquierda, desde ahí se comienza y se continúa de frente, la rebeldía corre por las venas y la mente busca los recovecos posibles para crear nuevas alternativas…

Lo que no sucede, que siempre sucede

Un suceso que sume o reste opciones, según los tristes. Los ojos no despiertos entre nubes y de color obscuro, se ponen felices porque es cierto lo mucho por descubrir. Lo que siempre se sigue de éste mundo confuso y etéreo, un brinco resistente fue el comienzo, continúo de frente, ser rebelde corre por mi mente y cuerpo; busco los recovecos posibles, ¡creemos nuevos horizontes!

Mitzi Gabriela Gómez

Hoy, me desperté a las siete y media de la mañana. Me costó un poco de trabajo, más de lo acostumbrado. Anoche me fui a dormir antes de las doce porque estaba muy cansada, más que otros días. Un poco más tarde, eché un vistazo a los correos electrónicos que llegaron la noche anterior, y que no pude leer porque prácticamente no podía mantenerme despierta. Me preparé el desayuno. Bebí mucho café, más que otros días, quizá para quitarme la somnolencia que a esa hora aún no desaparecía. Cerca de las nueve de la mañana me di un baño. Parece que ahora sí se me ha quitado todo rastro de sueño. A las doce de la tarde salí apresurada de casa  hacia el metro con rumbo al sur de la ciudad, específicamente, a Ciudad Universitaria…

Hoy, me desperté siete veintinueve. Me costó un poco de esfuerzo como siempre. El reloj un tiempo nocturno previo, dijo, once con veintiocho; me duermo. El tiempo siguió su curso, y yo, me propuse leer todos los correos electrónicos que encontré y que no pude ver en otro momento porque no pude tener por mucho tiempo los ojos fijos. Me hice un refrigerio. Bebí mucho té porque el sueño me siguió siempre. Son nueve en punto. Voy y me tiro líquido en el cuerpo; el sueño huye. Doce con un minuto. Me voy con poco tiempo. Mi destino es el sur del Distrito. El rumbo es conocido como CU…

Rosa Isela Villarreal Gómez

Las seis de la mañana suena la alarma del despertador a la hora programada ¡No!, no puede ser hay que levantarse, extiendo mis brazos y me estiro, retiro las cobijas, me levanto, tomo la toalla y me dirijo al baño, pero antes enciendo el estéreo para poner un poco de música, esa música que por el simple hecho de sonar te incita a cantar y bailar, como una simple forma de activar mi día…

Seis, sonó el timbre que horror, me estiro, retiro el edredón, me ducho en lo que pongo el té. Elijó que ponerme, me peino tengo que irme, el tiempo corre, tomo mi rumbo el metro lleno de gente, encuentro un espacio me siento leo mi libro, llego por fin. Pongo un té, lo bebo. Se discute en el trabajo sobre el periodo de elecciones, tenemos diferentes opiniones, se concluye el punto. Los ejercicios de evento de conocimiento se concluyeron. Nos suprimen un curso, sin motivo, tenemos que ver qué sucede con esto. Termino mi gestión, voy rumbo al centro.

Nantzi Olguín Reyes

Mi día, hoy

Ese día, Nantzi pudo haberse levantado temprano, cuando sonó el primer timbre del despertador de Ricardo con su chillido despejando el oído y atrayendo todo el ruido exterior hacia dentro, en cambio subió un poco más la cobija hasta sentir su caricia en la mejilla izquierda ocultando su oreja como queriendo cerrar una puerta. Dentro de sí pensaba, ¡otros cinco minutos más!, enterrada en las cobijas. Sin inmutarse seguía los pasos de Ricardo de un lado a otro en la habitación, una ráfaga de imágenes advenedizas llegaban a su cabeza, ora poniéndose los zapatos, ora frente al espejo; sin embargo yacía en la cama sin inmutarse…

Lo que me sucedió hoy

N… pudo, pero no se incorporó en el primer timbre del reloj de su novio, con su chillido introduciendo consigo todo el ruido exterior en su ser. En vez de eso subió el cobertor queriendo esconderse dentro del colchón. Siguió los pisotones de su novio sin ver, sólo oyó los movimientos entre un punto y otro, en el espejo o poniéndose los tenis. No lo soportó, de modo que despegó los ojos con un dulce suspiro como si fuese un bebé reciente en el mundo. Dijo: ¡Hey, querido, lindo es hoy! Él volteó y sonriendo respondió con un beso envuelto en perfume. Él se fue con Mushi y dieron un recorrido corto…

Rodrigo Perea

Primero desperté por el ruido del celular dando golpecitos contra el escritorio. Volví a dormir. Después la Maga, como adivinando la hora siempre, rasguñaba la puerta. Abrí y se lanzó a la cama. Ahora sí desperté. Miré mi celular, una llamada perdida. Saludé a papá y bajé las escaleras para devolver la llamada Ameyali. Platicamos. Nos veríamos hoy a las 19:20 cerca de su casa. Le platiqué mi sueño en el que aún seguía pensando…

Despierto con un sueño metido entre los ojos y el colchón. Es el teléfono prorrumpiendo en el silencio quieto. Encuentro de nuevo mi ficción donde terminó y continúo tejiendo. Poco después mi perro no resiste se prolongue nuestro encuentro y sustituye el deber de mi teléfono. Miro, Roció me telefoneó sin éxito. En el living el viejo ve televisión y suprime su rol de progenitor con los ojos. Oprimo los botones secretos del teléfono y responde Rocío. Nuestro futuro de hoy es en los churros dulces que venden próximos del Quiosco Morisco. Y nuestro tópico es mi sueño…

Viviana Paredes

Oriflama

Me gusta la palabra “Oriflama”. Quizás porque me remite a pendones e ideales de una época más bien simple, donde el bien y el mal eran claros. Quizás porque me recuerda el pelo alborotado de mis hijas, cuando corren por el parque. Libres. Fuertes. Despreocupadas. Felices. Las envidio.

Crisis

Estoy en crisis.
Todo es lento.
No me desperté.
Oigo los gritos de mis hijos.
Me deslizo del lecho.
Soy un zombie
Todo es lo de siempre
Mi rebozo.
Sus uniformes.
Tentempiés.
Correr.

Xóchitl Yunuen Rodríguez Quintero

La vida de un gato humano

Entre el sentir de una patita golpeando su cara y un remolino de cabellos, despertó. El mediodía aún no llegaba, el sol tampoco había regresado a su cuarto. Aunque sentía la imperiosa necesidad de sentirse útil y levantarse, las fuerzas para desprenderse del colchón nunca aparecieron.

El existir de un ser deprimido

Entre el sentir del cuerpo del minino y un remolino de pelos, despertó. El sol no llegó, el dormitorio quedó oscuro. Remover su cuerpo del colchón se convirtió en su deber, pero no pudo sentirse útil y moverse.

Carmen Yazmín Arellano Güemes

Equis

Desde que le dije adiós al subir al vagón, sentía miedo, tales eran nervios, pero era seguro que no estaba tranquila. Maldita maña la tuya Yazmin, grité para mis adentros. Realmente no podía, no lograba dejar de observar a cada persona que a mi lado andaba; era como respirar el hecho de analizar a cada extraño

Equis

Sufrí muy dentro de mí por despedirme de Montse y ver en su rostro un gesto triste, pues no fue lo que creí. En el metro pensé por otros y no por mí, observé y pensé sin obtener mi objetivo. Me perdí en mi recorrido, pero equis, llegue muy buen y con buen tiempo en el reloj. No comí, tuve sueño, sed, etc… pero me gustó y lo disfruté todo lo que pude.

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